CRITERIOS DE PROGRAMACIÓN DEL CINECLUB
Estimados socios y socias del Cineclub Chaplin:
Como seguramente muchos ya habréis podido apreciar, por el programa del trimestre actual, hemos decidido cambiar en parte los criterios de programación de las películas a proyectar cada miércoles; lo cual, cuando menos, requiere una explicación.
Hasta hace aproximadamente un año (como poco) parecía existir un acuerdo tácito entre la empresa gestora de los cines Odeón y nuestro Cineclub, según el cual cada uno programaba a su conveniencia conforme a sus intereses, de modo que, al igual que los multicines proyectaban las películas más o menos comerciales y populares, nosotros, por nuestra parte, ofrecíamos a los socios ese “otro cine” que difícilmente podía verse en las pantallas conquenses sin nuestra mediación; esto es, películas europeas, asiáticas, del este, iberoamericanas o de cualquier otra cinematografía que, por lo común, salvo en determinadas salas de las grandes ciudades, no tienen cabida en las programaciones de la mayoría de los cines convencionales.
El caso es que, de un tiempo a esta parte, aquel acuerdo no escrito se rompió (no sabemos por qué) y los multicines comenzaron a programar casi todas las películas estrenadas en España, incluidas muchas de aquellas que parecían más propias del Cineclub que de un cine comercial, de modo y manera que, respetando aquella convención de no proyectar en el Cineclub ninguna película que se hubiese estrenado en las salas de Cuenca, nos vimos en el aprieto (durante toda la temporada anterior) de tener que programar con las películas “que quedaban”, prescindiendo de muchos títulos de gran interés cinematográfico y que probablemente hubiesen gustado a la mayoría de nuestros socios. La consecuencia, con tal limitación autoimpuesta, es que, en algunos casos de determinadas películas, se proyectaron producciones que quizá no alcanzaron el nivel de calidad exigible en una asociación cultural como la nuestra, con independencia del gusto de cada cual; lo que, andando el tiempo, provocó en buena parte de los socios cierto malestar, hasta el punto de comentarse que, de seguir así las cosas, quizá habría que plantearse la posibilidad de abandonar la sociedad, en el convencimiento de que, si la razón principal de nuestra actividad era ver buen cine cada semana, el objetivo comenzaba a “flojear”, y ello a pesar de reconocer el esfuerzo de la Junta Directiva por ofrecer “dentro de lo que había”, según el criterio explicitado, “lo mejor de lo que quedaba”.
Así las cosas, hemos decidido soltar definitivamente amarras y programar, según nuestro criterio y buen entender, como mejor creamos que convenga al Cineclub, independientemente de lo que se programe, o no, en las salas comerciales, de modo que, como se ve en el programa del primer trimestre de la nueva temporada (la LVI ya, quién lo diría) proyectaremos hasta tres películas que ya han pasado por la cartelera conquense, pero que nos parecen de gran interés para los socios: Vivir la tierra, Palestina 36 y La última ronda en Venecia. Y creemos razonable hacerlo, entre otras cosas, porque a fin de cuentas cuando películas como estas se proyectan en los cines comerciales apenas acuden espectadores a verlas, lo cual resulta lamentable cuando podrían disfrutarlas cientos de personas en el Cineclub Chaplin. En segundo lugar, y no menos importante, es que aquellos pocos espectadores que vieron una determinada película, en realidad lo que vieron es una “versión” de la misma (la doblada) pero no la original que es la que ofrece el Chaplin, con subtítulos claro está; lo cual, se convendrá conmigo, no es lo mismo; de hecho, el importantísimo detalle de ver una cinta doblada o con su banda sonora original la hace completamente distinta.
Todo ello, como se ve, no solo no va en detrimento de nuestros objetivos, sino que los refuerza, porque por supuesto seguiremos ofreciendo, como siempre, los que creamos mejores títulos de ese “otro cine” al que nos referíamos antes, alejado de modas y modos al uso y, desde luego, lejos también del cine comercial convencional, pero sin restricciones al respecto y siempre con el ánimo de proyectar, en lo posible, películas de verdadero interés cinematográfico, porque para más inri, dado que programamos con tres meses de antelación, en realidad tampoco podemos saber qué va a proyectarse y qué no en los multicines. Hacer lo contrario, estamos convencidos de ello, sería un error en un tiempo en el que el modo de ver cine ha cambiado radicalmente con la aparición, además, de múltiples plataformas en las que se puede acceder a cualquier película casi antes de llegar a las salas. Por tanto, dejar de programar, entre unas cosas y otras, las producciones que mejor nos parezcan, sería como ponerle puertas al campo. Porque a fin de cuentas de lo que se trata es de disfrutar del buen cine en pantalla grande, qué duda cabe, tal y como lo quisieron sus realizadores, de seguir sintiendo la magia del cine cuando se apagan las luces de la sala rodeado de personas que comparten tu misma afición y gusto por el arte.
Deseando que esta nueva temporada del Chaplin nos traiga una estupenda cosecha de buenas películas con las que disfrutemos todos, pues de eso es de lo que se trata, recibid un saludo muy cordial.
El Presidente





